Escapemos de la realidad, de la imaginación, de las teorías, de las prácticas, de las hipótesis, de los hechos, de las ganas, del aburrimiento, del hoy, del mañana, y (¿por qué no?) del ayer también. Olvidemos la libertad y las obligaciones, la felicidad y la tristeza. Borremos el negro y el blanco y el gris también. Suspendamos el tiempo, nos descontextualicemos de lo que nos rodea. Seamos uno en uno. Volemos. Que el pensar y el sentir no nos acompañe. Que la mente no haga otra cosa que pausarse hasta nuevo aviso. Que experimente el grado máximo de la relajación. Que todo sea posible...