miércoles 11 de noviembre de 2009

Silencio invasor

El silencio sellaba las bocas cercanas. Invadía el ambiente y espesaba el aire; aire que se volvía difícil de respirar con cada palabra no pronunciada. Y la incomodidad no escapaba de la escena. ¿Cómo transformar la seriedad en risas? ¿Cómo actuar? ¿Qué decir? ¿Decir?. Nada parecía matar a aquel invasor. Hubiese sido mejor el silencio en soledad que el silencio en compañía. Y el tiempo se les escapaba de las manos y se sentían atrapados en lo que callaban. Hasta que la palabra tomó forma, pero no de manera segura. Era tímida y se abría paso por entre el espeso silencio que apenas la dejaba moverse. Silencio no grato, no bienvenido. Y mucho menos cuando nos inunda en compañía.

3 habladurías del mundo.:

Matias dijo...

Que buena manera de romper el silencio... igual, nunca el silencio es absoluto porque siempre la mente y el alma siguen hablando...


mi alma ayer te decía que te amaba, hoy también...

Coti Zarazaga dijo...

Ah, lo último: Siempre me pierdo tus actualizaciones, quiero que me aparezcan como te aparecen a vos al costado!! Me enseñás???

Coti Zarazaga dijo...

Qué tema. Cada vez que alguien me habla sobre el silencio siento como una necesidad de salir en su defensa. Para mí, el silencio es muy sano. Claro que hay silencios y silencios... pero de verdad en su mayoría me parecen sanos. Poder estar en silencio con una persona sin sentir la espantosa incomodidad que muchas veces invade la escena, me parece algo hermoso. Poder estar con alguien en silencio sin sentir la necesidad de tapar ese vacío con alguna que otra frase trivial, es algo que valoro muchísimo. Me gusta el silencio, o será que no me gusta hablar al pedo, hablar por hablar, decir algo para evitar el momento incómodo. Mucha gente tose, otras se acomodan en sus sillas buscando algo de comodidad en un asiento, hay personas que sonríen incómodas, otras que empiezan a hablar del clima... en fin, conozco pocas personas que no le temen al silencio.
De todas formas, entiendo qué tipo de silencio es el que encierra tu texto, Agos. El silencio en compañía que nos resulta un invasor es bien feo.
¿Cuántas veces dije silencio?
Abrazo grande, amiga! Que estés genial! :o)

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